Usted está aquí: Pirineos Ascensiones Valle de Anso y Echo  
 ASCENSIONES
Bisaurín
Forcanada corredor NO
Monte Perdido Cara Norte
Peña Telera - Gran Diagonal
Perdiguero
Posets - Corredor Jean Arlaud
Taillón Cara Norte
Valle de Anso y Echo
Vignemale. Colouir de Gaube
 PIRINEOS
Ascensiones
Escaladas
Sendas

RELATO

El Pirineo en su ocaso hacía el mar

Todos los medios de comunicación nos decían que se acercaba un temporal, la posibilidad de salir a la montaña disminuía pero no nos dimos por vencidos. Elegimos un destino que no habíamos explorado hasta entonces: el Valle de Anso y Echo.


 
 

En este valle hay multitud de ascensiones que realizar. He preferido agruparlas en un solo relato ya que todas se hicieron en la misma semana. Se ha estructurado el relato en varios apartados:

Introducción
Ezkaurre
Quimboa Bajo y Alto, Petraficha
Descanso ¿Que tal Mr. y Mss. Smith?
Mesa de los Tres Reyes
Pic d´Anie


Introducción

Este valle es el mas occidental del Pirineo oscense, haciendo frontera con Navarra, y sus tradiciones son una mezcla de culturas aragonesas y vascas. Encajado entre robledales y pastos de altura, el lugar es ideal para realizar multitud de sendas y cimas pirenaicas, en el punto donde el Pirineo se desboca desembocando en el mar en los montes Vascos y las playas de Guipúzcoa.

Santiago nos hablo de la zona de acampada de Zuriza donde hay una casa con equipamiento para cocinar bajo techo y mesas para charlar cómodamente si el tiempo no acompañaba. Este camping es muy tranquilo y muy recomendable con un ambiente montañero indudable.


Salimos de Madrid con la amenaza de la lluvia y un cielo estrellado nos acompaño hasta el amanecer. Sobrepsamos las meseta castellana para contemplar en la lejanía el Gorbea, y la exuberancia de los montes vascos. Por el valle del roncal ascendimos hasta Isaba y por una carretera imposible caimos en Zuriza. Era la hora de comer e hicimos lo propio.


Volver al inicio de Relato


Ezkaurre

Después de comer habiendo ojeado un poco algunas excursiones sencillas decidimos matar el tiempo dando un paseo hasta la cima del Ezkaurre. Al menos eso creíamos a mi parecer una de las cimas Navarras con mas impacto.


 
 

La subida a través de un bosque de Lorien que adopta formas y subidas interminables desemboca en un angosto pasillo de roca que se sube sin problemas guiándonos hasta el roquedo de la cuerda para alcazar la cima del Ezkaurre en unas dos horas. El viento era muy fuerte y casi no nos oíamos, la panorámica excelente. Hacía el oeste se divisaba el Pirineso deshaciendose en montañas cada vez mas dispersas y desapareciendo en el Horizonte. De frente la cuerda de monte bajo salpicadas de cimas de belleza indomable hasta llegar a la Mesa de los Tres Reyes. Desde aquí las cumbres de los Quimboa. Mas abjo se podía divisar la mole del Bisaurrin. El día completamente despejado nos dejo anodadados. Lo que creíamos un paseo nos había descubierto uno de los paisajes mas bonitos del pirineo Navarro.

Volver al inicio de Relato


 

Mario en la orilla del Ezkaurre Desde aquí pudimos divisar todas las cimas que ibamos a intentar esos días




Quimboa bajo, Quimboa alto y Petraficha

A la mañana siguiente el día apareció nublado pero no lo suficiente para evitar que salieramos al encuentro de los Quimboa, cumbres relativamente bajas y a las que podríamos ascender sin grandes problemas. Subimos en coche desde Zuriza por la pista que sube a.... hasta el primer puente que cruza el rio. A la izquiera se observa subir un camíno hasta las ruinas del refugio de Tabarre (no recomendamos pasar allí la noche, parece que las vacas pasan mas tiempo dentro que las personas). Decidimos desviarnos hacía la izquierda de este camino subiendo por una pequeña torrentera y...nos perdimos...Sólo nos quedaba tomar el atajo directo, hasta el Qumboa bajo. La subida fue bastante dura el viento no facilitaba las cosas, pero la cuerda de los Quimboas se iba acercando. De repente al alzar las caras para disfrutar del paisaje observamos a menos de 20 metros un jabali que pillado por sorpresa dudo durante unos instantes y nos esquivo bajando como una exhalación, y desapareciendo entre los matorrales. Llegamos a la cuerda con un viento muy fuerte.

Volver al inicio de Relato


 

Valle de Anso y Echo. Cuerda de Quimboa Bajo Fuerte viento al subir a la cuerda de los Qimboa




 

Un viento lateral nos acompaño hasta la cumbre piramidal del Quimboa Bajo. Desde aquí divisabamos la cuerda que une el Qimboa alto y el PietraFicha tamizadas por las nubes
Continuamos por un inmensa llanura de pastos que une ambas cumbres. El frio iba en aumento. Las fuerzas comenzaban a flaquear después del esfuerzo del viento en contra pero en poco tiempo rsolvimos la subida y alcanzamos el Qimboa Alto. Sólo quedaba seguir cimeando disfrutando de las dos veritientes en que se parte el valle hasta el PietraFicha, divisando las aldeas francesas.

Descendimos cansados, y a la vez asombrados por la inmensa riqueza y sobre todo estado de paz de estos parajes.


 

Descanso. ¿ Que tal Mr. y Mss. Smith ?

La lluvía nos acompaño toda la noche y nos encomendo al descanso. Cuando hizamos la cortinilla de la tienda el cielo estaba muy nuboso y con ganas de guerra. Nos calzamos y nos fuimos a Isaba en el valle del Roncal. La cartelera del cine nos llamo la atención con Mr. y Mss. Smith no por la calidad de la película (no vamos a entrar en detalles) pero si nos picaba la curiosidad de ver cuantas personas irían al cine. Sin embargo no pudo ser, ya que las sesiones de cine sólo eran los Sabados.
Nos quedamos pues con las ganas, pero nos dedicamos a la charla, el debate y un buen tazón de leche en el bar , muy recomendacle para pasar una tarde agradable.
Volver al inicio de Relato


La Mesa de los Tres Reyes

Un día ideal para andar, nublado pero no en exceso, evitano las molestías del Sol. Con el coche fuimos hasta el refucio de Linza, donde lo abndonamos y seguimos un cámino sin perdida, que parte de la base del refugio hasta el collado de Petrechema. La apertura del valle se derrama en un anfiteatro que bordeamos alcanzando dicho collado, dejando a la derecha la inconfundible cima del Petrechema y sus agujas, ideales para una buena escalada. Se rodea un inmensa llanura de piedras, para divisar la Mesa de los tres Reyes.

Volver al inicio de Relato


 

Mario señalando la Mesa de los Tres Reyes 




 

La senda cimbrea sin demasidos problemas, ni perdidas, hasta que se escarpa en zig-zags llegando al collado donde se vuelca la Mesa desde el que nos saluda enfrente el Pic de Anie. Sin mas preambulos atacamos directamente a la Mesa de Los tres Reyes. La subida final es intensa, con pequeños pasadizos y recovecos que hasta el final no te dejan divisar la bonita cima.
Quizá demasiado adornada, pero es un placer contemplar la preciosa maqueta de un castillo medieval con que nos sorprende.

Volver al inicio de Relato


 

Cima de la Mesa de los Tres Reyes A la izquierda se aprecia el Castillo Medieval de la cima

 

Emocionados por los panormas de todos estos días y la felicidad de alcanzar la Mesa nos abrazamos festejando la cxumbre y nos deleitamos con las vistas a pesar del frio y el viento. Ya vamos apuntando el Pic de Anie que luce sus mejores galas para mañana.

En descenso desandamos lo andado con el cansancio acumulado en las piernas, resucitando de vez en cuando con algunas lembas (un pequeño bote de Pringles que nos salvo en mas de una ocasión) y caemos rendidos, tras un enorme plato de macarrones al saco.


El Pic de Anie

Últimam ascensión, día espectacular. No podía ser de otra manera. Alcanzamos Isaa en coche y subimos hasta la frontera francesa en el collado de San Martín. Dejamos el coche y el viento nos azota fuerte. A calzarse las botas..

La tierra de Mordor nos aguarda, inmensos pedregales salpicados de lagunas verdes y pinos empequeñecidos al soportar la nieve. Una paisaje arido, lunar e irresistible.


Volver al inicio de Relato


 

Pic de Anie El desierto de Mordor con piedras afiladas como agujas




 

La marcha en principio no es agradable pero nos vamos acomodando. Además hoy hemos cargado un buen jamón y queso, para que no nos pille desprevenidos. Damos buena cuenta de ello enfrente del Pic.

Enlazamos la subida por la vertiente sur del Pic de Anie, un pedregal zizagueante que sin darte cuenta te alcanza a la cumbre, de la que disfrutamos en soledad.
Nuestra última cima navarra por ahora. Ha sido un placer.


 

Cima de Pic de Anie Un día perfecto




Ficha técnica | Fotos